Cuando el mundo es solo para los letrados

Las ocho de la noche. Un pueblito pequeño, extendido entre las montañas del centro de México. La luna se había convertido en el único foco que iluminaba el lugar. Todo estaba a oscuras. Tomasa corría entre los pastizales, moviendo sus largas faltas, con sus "chanclas" en mano. Descalza avanzaba más rápido. Faltaba poco tiempo para …