Festival de Cine Latinoamericano de Georgetown 2016 (GLAFF)

La semana pasada fui parte del equipo organizador del Festival de Cine Latinoamericano de la Universidad de Georgetown 2016 (GLAFF). En este post voy a hacer un análisis corto de las 3 películas que presentamos durante el festival. Espero que estas pequeñas reseñas los animen a ver las películas, o a expresar su opinión sobre los filmes que ya han visto!


La primera película del festival fue la boliviana: OLVIDADOS (2008)

Descrita en una frase: Una historia explícita de la criminalidad y violencia sucedida durante la dictaduras en Sudamérica, con un enfoque en Bolivia.

Reseña: Filme que trata sobre la Operación Cóndor, la cual fue terrorismo de Estado organizado contra opositores de las dictaduras sudamericanas. En el film, la mayoría de las víctimas fueron intelectuales, estudiantes, periodistas y aquellos que apoyaban movimientos de izquierda política. El hilo conductor de esta historia es la vida de un general boliviano llamado José Mendieta, cuyos recuerdos sobre la represión militar lo siguen por el resto de su vida.

Te va a gustar sí…te interesa saber más sobre la historia de la represión militar en Latinoamérica.



La segunda película fue la “brasileira”: ESTOMAGO (2007)

Descrita en una frase: hambre de poder, prestigio y reconocimiento social

Reseña: Estómago es un relato de supervivencia social en la ciudad de San Pablo, Brasil. Raimundo Nonato, un hombre ingenuo y sencillo, llega del campo a la gran ciudad. Sin dinero ni amigos, comienza a trabajar en una pequeña cafetería y desarrolla un talento por la gastronomía. Nonato adquiere prestigio mediante los platillos que cocina. Curiosa e inesperada, esta película muestra relaciones de poder en las calles de San Pablo, en el sistema carcelario, y en las relaciones personales del personaje principal.

Te va a gustar si… eres un entusiasta de las historias crudas, originales, de bajo presupuesto.



Y cerramos el festival de cine con el film colombiano: EL ABRAZO DE LA SERPIENTE (2015)

Descrita en una frase: Relaciones de amistad, explotación, y traición entre foráneos y  pueblos originarios en la Amazonia durante el siglo 20.

Reseña: Un relato de búsqueda intrapersonal y geográfica en el Amazonas. Karamakate, un chamán y último superviviente de su pueblo, vive en aislamiento, lo que lo han convertido en chullachaqui, que para el es ser “una cáscara vacía, un hombre sin memoria, sin canción”. Theodor, un explorador alemán busca una extraña flor que le ayudaría a superar una terrible enfermedad, pide a Karamakate recordar en donde se encuentra dicha flor. Cuarenta años después, Evan, un etnobotánico busca la poderosa planta oculta. Ambos le piden ayuda a Karamakate para encontrarla. La película trata de la travesía de los dos exploradores con Karamakate, en distintas décadas.

Te va a gustar si…  disfrutas los filmes lentos, con silencios largos, con imágenes y planos de estética profunda.


Algunas imágenes del festival (tomadas con un celular, disculpen la calidad).

 

Andrea Arzaba. Washington DC. Abril 2016.

Transformaciones: Ya un año de nuestro proyecto periodístico

¡Saludos desde Guatemala!

Escribo esta pequeña nota agradeciendo a mis compañeros de la maestría de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Georgetown. Agradezco su apoyo, cariño, y todas las contribuciones voluntarias que nos han dado desde el año pasado. Gracias a todos ya cumplimos un año de haber comenzado el proyecto de periodismo ciudadano Transformaciones. Y lo hemos cumplido muy bien, con muchos logros y gran expectativa de lo que viene. Los invito a visitar la página web de nuestro blog, y disfrutar nuestros textos sobre América Latina.

Un abrazo especial a Mary, Ana Sofía, Denisse Garcia, Rachel y Kandya. Un equipo muy entusiasta. Chicas, son unas guerreras. Sin ustedes, el proyecto no sería posible.

Welcome backEntradas de bienvenida al nuevo semestre escolar. Para leer los últimos artículos de nuestro blog, haz click aquí. 

transformaciones web clas  Espacio en la página web de la maestría de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown.

(Andrea Arzaba, febrero 2016)

The Unexpected Storm Jonas (Images)

My classes got cancelled last Friday, and today (Monday). Snow days! Growing up in Mexico, this was a completely new experience for me. And to be honest, I was very excited.

The following pictures were taken on Sunday January 24. In the morning, after being locked in the apartment for days, we decided to take the camera with us, and explore the neighborhood while enjoying the scenery – and refreshing cold air.

While walking, I observed people digging out the snow from the record-setting snowstorm. They tried to remove it from their front doors, and their cars. People were trying to clean the main avenues too, but the parks looked intact – and beautiful.

In this post you will find some pictures from the neighborhoods of Glover Park and Georgetown in the DC area.

Enjoy!

Andrea

Ps. If you would like to use some of the following images for personal or commercial purposes, please send me an email. Thank you!  

Impresiones de una extranjera acerca de Uruguay

Comparto con mucho cariño este artículo que escribí hace unos días, mismo que fue publicado en el sitio uruguayo En Perspectiva. Me encantaría saber su opinión, ya que el texto fue muy popular en la publicación original ¡Gracias!

Soy una periodista mexicana que tuvo la oportunidad de vivir en Uruguay por seis semanas. No tenía expectativa alguna al venir al paisito sureño, y sin embargo debo confesar que me sorprendió mucho. Como periodista y actual estudiante de maestría, estos son algunos de los aspectos que me parecieron más curiosos sobre la cultura y la gente uruguaya:

1. Creen que Montevideo es una ciudad muy peligrosa
Incluso dicen que hay barrios que debes evitar. En realidad, viniendo de ciudades más grandes como la Ciudad de México, Montevideo me parece una de las capitales más tranquilas del mundo.

2. No hay nada más delicioso en el mundo que unos alfajores de maicena caseros
Mi primer fin de semana en Uruguay lo dediqué a aprender a hacer esta delicia típica, con una receta que ha pasado por generaciones en la familia de una amiga. Aquel día también descubrí que todo sabe mejor con dulce de leche. Incluso el arroz con leche.

3. El arte callejero es asombroso
Da vida a la ciudad, especialmente los murales que se encuentran en Barrio Sur, Palermo, Parque Rodó y el Centro. También es fácil encontrarse círculos de percusionistas en distintos barrios de la ciudad. El candombe trae calor hasta en los días más nublados.

4. Montevideo tiene un Museo de la Memoria
Un amigo vino a Montevideo desde Chile y lo primero que me preguntó fue si había un museo de la memoria. Consulté con mis amigos montevideanos y todos me dijeron que no existía. Pues existe, pero está más escondido que la memoria misma. A través de material audiovisual presenta la época de la dictadura militar en Uruguay en las décadas de 1970 y 1980. Recomiendo visitarlo.

5. La relación del uruguayo con Argentina
Me recuerda a una relación de dos hermanos que se quieren pero se pelean. Los uruguayos critican a Argentina por el fútbol, porque los turistas llenan sus playas, y sin embargo se sienten muy orgullosos del arte y la cultura del país vecino. Cuando un uruguayo quiere validar algún argumento siempre menciona algo relacionado con Buenos Aires: un periodista, científico o experto en cualquier área.

6. Los conductores del ómnibus parecen seres todopoderosos
Muchos de ellos conducen, abren las puertas, cobran y dan cambio a los pasajeros. Todo al mismo tiempo. Vivía en el Centro, cerca de la Intendencia, por lo que normalmente tomaba las líneas que van por 18 de Julio. El transporte en la ciudad me pareció bueno y nunca tuve que esperar demasiado a que pasara un ómnibus.

7. Qué salado
Cuando alguien es “salado”, puede significar que es un genio. Sin embargo, si algo es “salado”, significa difícil. Por otra parte, nunca encontrarás un salero en la mesa de un restaurante. Ni picante, ni especias. La comida uruguaya es muy tradicional, y en general no hay muchos experimentos ni fusiones en su cocina.

8. Malas palabras
Si uno quiere conocer todas las malas palabras del español de Uruguay, una buena idea es mirar un partido de fútbol en un bar o con una familia uruguaya. Viví esa experiencia durante la Copa América y me di cuenta de lo apasionados que pueden ser los uruguayos durante los 90 minutos de juego. Me recordó a casa: los mexicanos somos iguales.

Conclusiones

En Uruguay tienen un sistema de salud que llega a la gran mayoría. El nivel de la educación pública es bueno, casi no existe el analfabetismo, y las políticas del país son progresistas. En comparación con otras naciones de América Latina, la riqueza se reparte de manera más equitativa.

Durante mi estadía en el país, además de Montevideo conocí otras ciudades como Paysandú, Mercedes, Dolores, Villa Soriano y Colonia, y comprobé que en todas partes los uruguayos son personas amables y gentiles. La gente se detiene para saber cómo está el otro, existe un sentido de comunidad y calidez humana.

Estos y muchos más aspectos hacen de este país una nación excepcional. Uruguay es un país maravilloso, pero sus habitantes no lo saben. A mí me gustaría que lo supieran.

***

Sobre la autora
Andrea Arzaba (México, 1989), periodista mexicana, estudia una maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Georgetown, Washington DC. Entre junio y julio de 2015 pasó seis semanas en Uruguay, donde trabajó con la filial de Unesco en Montevideo sobre temas relacionados con derechos humanos y libertad de expresión. Escribe regularmente en arzaba.com, su sitio web personal.

Mateando en el Uruguay

El día que llegué al “paisito”

Bajé del autobús y me percaté del cansancio que sentía en el cuerpo. Necesitaba parar por unos instantes, por lo que decidí sentarme en una banca. Respiré el aire de un país desconocido para mí. ¿Qué si estaba emocionada? Claro, sentía la adrenalina hasta en las pestañas. Se cumplía mi deseo de conocer al que llaman el “paisito” del cono sur. Al mirar a mi alrededor, observé a un hombre con un gorro leyendo un periódico, una mujer con un letrero esperando a algún pasajero, una joven sentada frente a mi, con una gran maleta rosada. Todos ellos con algo en común: cargaban un termo grande bajo el brazo. De pronto, me di cuenta que muchas otras personas que pasaban también abrazaban a sus acompañantes metálicos o plásticos.

¿Pero qué llevan en ese envase? Mi curiosidad me llevó a preguntarle a una chica que se sentó a mi lado. Ella sonrió, quizás burlándose de mi ignorancia o de mi acento, y contestó que todos lo llevaban para preparar su mate. Sí, esa bebida tradicional que es una infusión de yerbas deshidratadas en un envase de madera, plástico, vidrio o de calabaza.

Vaya que la gente quiere tanto el mate, que no puede esperar a llegar a la casa o la oficina para agregar agua caliente a su yerba, pensé.

Aprendiendo la mateada

Días después, comentando mis observaciones sobre la fidelidad que los uruguayos sienten por su termo, una compañera del trabajo me comentó que: “así es como distingues a un uruguayo en el extranjero. Siempre trae su mate y su termo bajo el brazo”. Me dio risa en ese momento, pero vaya que es verdad. Ahora ya he escuchado varias historias de uruguayos que se reconocían en países lejanos, simplemente por llevar el termo a todos lados.

Es tanto el amor de algunos uruguayos por su fiel bebida acompañante, que la llevan hasta en el coche, el autobús e incluso al andar en la bicicleta, para servirlo cuando el semáforo se pone en rojo, y deleitar su paladar con un gran sorbo de la bebida.

No pasó mucho tiempo para que yo pudiera probar aquella bebida misteriosa. Cuatro días después de mi llegada me ofrecieron mi primer sorbo de mate. Me supo como te verde muy amargo. Lo acompañé de dulce de leche. Me gustó mucho. Claro que se burlaron de mi, diciendo que no sabía tomar el mate y que “parecía que estaba tomando un cocktail, por la delicadeza con la que daba mis sorbos”. Al pasar los días, aprendí a sostener el mate como cualquier otro paisano.

Curiosidades del mate

Desde que probé el mate puedo decir que me he hecho su amiga. No quiero decir amante (aún), pues no me hace falta llevar un termo al trabajo. Sin embargo, el adentrarme a la cultura matera ha sido un oasis cultural para mi. Me gusta tomar el mate cuando lo ofrecen mis amigos y compañeros de trabajo. También disfruto experimentar con las distintas “yerbas” e infusiones que se pueden colocar en el agua caliente. Es delicioso. Y también ya entiendo porque es tan difícil encontrar un lugar donde preparen una buena taza de café: casi todos toman mate, por lo que el café queda en segundo plano.

El mate es un pretexto perfecto para socializar con cualquiera. Incluso el hablar del mate, al tomar mate, se vuelve un tema de conversación que no tiene fin. He pasado más de una hora hablando de los orígenes, las costumbres, las yerbas y los dichos populares que conlleva el mate para los uruguayos, argentinos y algunos brasileños también.

Me encanta observar que el mate es una tradición compartida por todas las clases sociales. Es común ver a gente de cualquier barrio en Uruguay, siempre tomando y compartiendo mate. De igual manera, en el interior del país, ya sea en el campo o en la playa, la gente disfruta de una buena conversación al lado de su bebida caliente.

Para finalizar esta reflexión, los dejo con unas frases que me dieron mucha gracia, ya que el mate se encuentra muy arraigado a la cultura uruguaya y hay todo tipo de dichos que involucran a la bebida. Algunos de mis favoritos son: “más viejo que el agujero del mate” (se refiere a algo muy antiguo); “romperse el mate” (esfuerzo intelectual, a veces se utiliza la palabra “cabeza” en lugar de “mate”) y “al que revuelve el mate, se la tapa la bombilla”(básicamente significa que si le das muchas vueltas a una decisión, traerás más problemas a tu vida).

Yerba mate y el envase del mate

Yerba mate y el envase del mate

Mi amiga Rosmari preparando el mate, después de la cena

Mi amiga Rosmari preparando el mate, después de la cena

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Mateando a la uruguaya

¡Me encantaría saber sobre sus experiencias con el mate! Pueden dejarlas en los comentarios de este post.

Andrea Arzaba
22 de junio del 2015
Montevideo, Uruguay

Belice y la isla de los pies descalzos

Encontré la belleza de Belice al caminar descalza en sus playas. En Cayo Caulker, una preciosa y pequeña isla en el Caribe, es común ver a los viajeros caminando sin zapatos, disfrutando cada granito de arena rozando la planta de sus pies. Los que han estado más tiempo en la isla, caminan con zapatos para ir a trabajar, pero una vez que su día laboral termina, dicen que uno de sus mayores placeres es caminar despojados de calzado.

Estuve pocos días, y decidí perderme por unas horas explorando las calles de Cayo Caulker. Platiqué con gente de la isla que encontré en mi camino. Pescadores, amas de casa y estudiantes. Diálogos quebrados entre el inglés y el español. La tierra del “spanglish”. Todos ellos con historias de vida relacionadas con migración. Algunos a la capital del país, la ciudad de Belice, o a otros destinos como México o Guatemala. Sin embargo, todos ellos con añoranza de regresar a aquella, su isla descalza.

Experimenté la frescura de Belice por medio de su gente. Rostros sonrientes, curiosos para platicar con el viajero. Miradas suaves. Quizás no hay pueblo tan amable como el de dicha isla. El pueblo que hace que uno se sienta en casa. El mismo pueblo que porta con orgullo la cultura criolla mestiza, garífuna y maya.

(Andrea Arzaba, 2015).

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